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Pájaros invisibles

Fantasmas transparentes de
ojos penetrantes, con vuestros
dedos de huesos rompeis
corazones de hielo.

Amigos todos de la desmemoria
de un tiempo en que fuimos
niños y compartimos almuerzos.

No es vuestra luz miseria, sino
sombra de un sistema podrido,
donde se fuma el humo de la
indiferencia.

Aves de abismo e instante, aves
que migran de suelo a calle, aves
valientes voraces de abrigo,
migran hacia un sol aún no
conocido.

Figuras de lúgubres tristezas,
sois un decorado más, del gris
asfalto de piedra.

Llevaros mi corazón como
recompensa, que él feliz sería si
a vuestro vuelo sirviera.

Ya que mis lágrimas no pueden
alimentar vuestras maltrechas
alas rotas, sirvan mis lágrimas
para curar vuestras plumas.

Esta absurda soñadora sólo
puede imaginaros cual halcones
sobre un cielo que os merezca.

A ti rey de los pájaros sin vuelo
que cada día te veo con abrigo
roto y sonrisa nueva, por ti
mueren mis ojos, y tan sólo
puede darte unas monedas.

María Alonso del Río

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